Bienvenidos a Japón

El sábado 10 de marzo salimos de San Salvador a la 1:20 pm. Luego de una escala en México y las quince claustrofóbicas horas de vuelo directo a Japón

(Adivinen quién va dormido y quién va despierto). Ahí estoy en el pasillo estirando las piernas. Cinco minutos de yoga rápida cada hora para evitar las piernas de momia☠️

Llegamos al aeropuerto de Narita. Es uno de los dos aeropuertos internacionales del país, (el otro es el de Haneda), tiene el récord de la pista más larga de Japón (4,000 metros) y uno de los cinco aeropuertos más congestionados del mundo.

(Disculpen el comentario; pero este mapa del trayecto me recordó el viaje a la isla de Okinawa en Kill Bill😅)

Lo que vale la pena de los viajes es poder ver el amanecer desde arriba. Es como entrar a los camerinos del teatro y ver a los actores maquillarse sabiendo cómo se ven en escena:

Listo. Aterrizamos. A pesar del ‘yoga aéreo’ tengo la espalda hecha origami.

Nos recibe Masatoshi -san, nuestro guía Japonés, hablando español de España y bromas latinas. Con razón lo han designado para el grupo SICA y Cuba.

Nos vamos en un bus turístico a la primera parada: Asakusa. Esta calle es una de las más antiguas y comerciales. Lo primero que nos regala es la vista de la torre más alta del Japón: Tokyo Skytree. Una torre de comunicaciones de 634 metros de altura y cientos de oficinas que culminan en dos miradores:

Este nivel de desarrollo y modernidad contrasta con la historia antigua: La puerta de los Truenos

Es la entrada de la calle Nakamise que se extiende por el río Sumida (Bahía de Tokio). Lleva al templo más antiguo: Sensō-ji. La puerta la custodian el dios del trueno y del viento Raijin y Fūjin, dos esculturas de madera gigantes.

Este templo es una dedicación a Kannon, el bodhisattva de la compasión. Cuenta la leyenda que dos pescadores encontraron en el río Sumida una estatua pequeñita de Kannon que siempre regresaba con los pescadores que insistían en dejarla en el río. Así que le dedicaron esta estructura en el siglo VII.

Al pasar esta puerta inician las tiendas de recuerdos: kimonos, abanicos, comida, zapaterías, tiendas de té, artesanías en madera y telas… y por supuesto comida.

Encontré los famosos taiyaki: un tipo de pan que siempre va en forma de pez y lo rellenan con frijoles rojos dulces o queso. No les puedo describir el sabor porque no logro comprarlo con nada. Es todo un descubrimiento. ¿Recuerdan el Pókemon ‘Magikarp’?, pues me lo comí.

Ya eran las 11 am del lunes (estoy despierta desde el sábado a las 8 am), no recuerdo ni mi nombre; pero nada como la comida de calle para revivir.

Llegamos al templo. Alucinante.

Ese humo es donde colocan ofrendad de incienso para peticiones y agradecimiento. La gente se acerca para ‘bañarse’ en humo y atraer prosperidad.

Esta es la famosa pagoda

Escribo este primer post mientras desayuno (hoy es martes 13) y debo salir corriendo a la primera visita a Cancillería. Les cuento al regresar.

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4 Respuestas a “Bienvenidos a Japón

  1. Viajar es emocionante y viajar a Japón emociona aún más. Es conocer dos mundos al mismo tiempo. El de las cosas modernas y el de la tradición, tan específico, tan original. Disfrútalo.

  2. Que lindo nos estas haciendo viajar contigo, es alucinante, GRACIAS!!! BELLEZA EL TEMPLO LA PAGODA Y COMO SOY ARQUITECTO ME PARCE BELLA LA TORRE TAMBIÉN, SALUDOS FRATERNALES.

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