La cultura Donald-Kardashian: estupideces y ruido

Los gringos tienen un estudio de publicidad de los más avanzados y agresivos. Sus relacionistas públicos son verdaderos lobos que saben qué hacer y cuándo para lograr lo que sea. Cuando estudiaba esta carrera, admiraba esa capacidad automática de darle vuelta a lo que fuera para beneficio propio. Es un arte. De hecho, una de mis series favoritas de TV era ‘Spin city’ (búsquenla, el protagonista era  Michael J. Fox y luego Charlie Sheen) y ahí repetían cada tanto la frase: “no importa si hablan bien o mal de ti, lo importante es que escriban bien tu nombre”. Y eso exactamente es la base en la que estamos construyendo un presente autodestructivo.

¿Qué pasa cuando un niño quiere llamar la atención?, ¿qué hace un bebé cuando no puede comunicarse?, ¿qué inventamos para que la persona que nos gusta se fije en nosotros?… actuamos haciendo tonterías y mucho ruido.

¿Cómo se vende la idea de una familia de economía holgada, buscando un título irreal de ‘socialité’, cuya inteligencia emocional es nula y basan su éxito en que los demás quieran ser como ellos?… Así nació la familia Kardashian en TV. Muchas cabezas vacías haciendo estupideces y mucho ruido.

Hagamos el ejercicio con el candidato republicano Donald Trump: un millonario relegado al final de la página de su partido, cuya importancia como humano descansa en los negocios y consciente que sus aspiraciones políticas deben pasar miles de obstáculos. ¿Qué se le asesora?, ¿cómo se logra poner en boca de cada ciudadano un cae mal?… Usar ese ‘cae mal’ a su favor, con el doble de tonterías y el triple de ruido. Hacer del tipo un solo paquete de desgracias que sirvan como catapulta para lanzarlo del sótano hasta la cima de preferencias. Todo es negativo; pero logró su objetivo. Una asesoría brillante.

Donald Trump tiene la vida resuelta desde hace años, no le importa si cae bien o mal, le da igual si usa la xenofobia como mensaje, no entiende de ética ni se fija en el alcance que tienen sus palabras para sus imitadores que reaccionarán con violencia hacia las minorías que ha catalogado como ‘peligrosas’. No lo entiende y le da igual. No lo necesita. La manipulación y la falta de criterio de esos medios para seguir reproduciendo con ruido sus estupideces, lo ha llevado de la bodega de nombres -sin tener que competir con los de su partido- hasta el segundo lugar directamente contra Hillary Clinton.

Sabiendo que él solo no podía, usó a los demás para que hicieran propaganda por él:

– Los mexicanos son muy nacionalistas y amantes de identidad, pues eso es lo que golpea. Y no solo eso ¿quiénes salieron en su defensa?… latinos famosos como Ricky Martin!

– Los latinos aman a sus reinas de belleza (todavía no se por qué), pues se mete con el concurso (que no le importa perder)

– En la era de las luchas por los derechos e igualdad,  agrede a dos mujeres referentes: Hillary Clinton y la periodistas a quien acusó de andar con la regla en debate público.

– En la era de la comunicación viral por redes sociales: golpea a Jorge Ramos que aglutina lo anterior: inmigrante, periodista y famoso… quien no solo se salió de la conferencia (que se puede interpretar de diferentes maneras), sino que los demás medios no hicieron absolutamente nada. Si los ahí presentes realmente fueran periodistas, por oficio y por dignidad habrían salido detrás del otro y lo habrían dejado sin un solo micrófono. Pero se quedaron esperando el anuncio para repetirlo.

Pero no, ahí se quedaron esperando que Donald Kardashian, ese vacío sin ningún mérito, les vendiera más aspiraciones. Si tuviera un bikini, habría dado igual. Con una aspiración bien sembrada en las mentes, ya nada se puede hacer, solo ver cómo crece y se convierte en necesidad.

Incluso, mucho de ese apoyo que tiene el rubio ruidoso, es voto latino. ¿Cómo explicamos eso?. Con sus millones pudo contratar a los actuales asesores de Obama, por decir algo. En la primera elección dieron una cátedra de redes sociales hacia voto joven, fotografía que vende historias en lugar de candidatos y volvieron a poner de moda la famlia ‘tradicional’ estadounidense, con su toque de moderna y de integración, de forma magistralmente positiva. Pero Trump sabía que ese camino ya estaba muy transitado y optó por el atajo: exagerar el odio de la gente de tal forma, que se le regese en publicidad que luego significa votos.

¿Y saben qué? nosotros tenemos la culpa. Nosotros que los consumimos. Nosotros que los imitamos, nosotros como medios que los reproducimos, nosotros que siempre andamos buscando cómo cambiar y ‘tener lo que ellos tienen’. Quizás no somos Donalds; pero somos Kardashian, que es lo mismo. Buscamos más bienes, más grandes, más modernos, más status, más, más más. Nosotros que siempre vemos hacia afuera.

Quería compartir el desahogo con ustedes y la pregunta ¿a qué otros personajes podrían poner junto a los Donald-Kardashian?…(en política, deporte, arte, etc), estando más conscientes podemos analizar mejor las estupideces y consumir menos ruido.

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