Mis palabras

A mis 33 años de edad estoy aprendiendo a escribir. Quizás lo que había hecho hasta ahora era ordenar con criterio y coherencia ajena las palabras que me regalaron.

Me han servido por un buen tiempo; pero las voy a devolver. Ya puedo encontrar las propias, las que me representan mejor y a las que puedo controlarles el volumen. Palabras que responden a mi voz y no se las debo a nadie.

Ellas van adonde quieren y saben qué hacer. Pueden regresar muy noche, desvelarse tarde en la madrugada o seguir su camino y no volverlas a ver. Se van porque ya no pesan.

Esas se dedican solas cuando se enamoran, se auto escriben cuando lloran y aprendieron a callar. Las estoy conociendo: son monarquía de calle, se defienden solas y siempre les falta un abrazo.

Los animales las entienden antes que yo. Quizás tienen algo de salvajes. Ríen con todos los dientes ya sin miedo, le ponen leche al té y buscamos  un motivo, el que sea, para bailar juntas…

la-mujer-en-las-palabras

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