La ley o el huevo

No hablemos si fue primero el huevo o la gallinas, hablemos de leyes y conciencias. Qué va primero ¿una persona educada, con respeto a sí misma y su ambiente o una ley que lo obligue a tener dicho respeto?.

¿Por qué cuando vamos de viaje a otro país nos adaptamos a sus leyes en dos segundos? ¿Por qué aquí vivimos recordando la progenie a alguien en cada semáforo y tiramos basura donde sea?. Una amiga psicóloga me decía que somos un caso de análisis por la rapidez del cambio de comportamiento según la situación, en lugar de permanecer consecuentes en nuestras acciones como algo natural.

Pero ¿no tenemos ya suficientes leyes?. Por ejemplo, la famosa Ley Contravencional que impone multas a quienes digan piropos en la calle, orinen en vía pública y aparquen su vehículo en eje preferencial… Egresé de la universidad en el 2003 y ya estudiaba la aplicación (o no) de dicha ordenanza municipal!. Leyes existen y de sobra, el problema es que no se aplican por la razón que sea (no alcanzan agentes del CAM para el territorio, las cosas pasan frente a sus narices y no actuan, etc.) y los demás nos aprovechamos de eso.

En mi camino al Diario: un bus se pasó en rojo el semáforo por el García Flamenco (en horario de entrada a clases. Es un milagro que no hubiera atropellados), la parada de buses del INDES (imaginaria porque no hay ni un solo rótulo que lo permita) es un atentado para los peatones quienes hacen un nudo ciego de buses, coaster y ventas ambulantes, adornado con los que se cruzan toreando a los coches con derecho de vía. Uno no sabe si ceder el paso a piernas y carretas arriesgándose a una sonora pitada o seguir la marcha esquivando frutas y verduras para no crear más tráfico al detenerse.

Al llegar a la esquina para doblar a la derecha, el pasaje de un solo sentido estaba tapado desde la calle principal por un camión de la alcaldía que esperaba a cinco jardineros que podaban el predio baldío… ¡en hora pico!. Como era la primera en esa fila, me han dicho hasta de lo que morirán mis hijos (que después de esa maldición, ya no quiero procrear!), como soy alumna Zen y tengo prohibido perder la paciencia (vaya tarea la de mi maestra), dejé que los de atrás murieran en vida porque los cinco chapodadores se tardaron lo que quisieron al ver la fila de dolientes que crearon. Avanzó el camión, avanzamos nosotros y… coche en sentido contrario!. Al parecer tapaba a alguien en uno de esos parqueos públicos de la zona y la única forma de dejarlo salir, fue salir de retroceso una cuadra entera.

¿Llegué al Diario?, aún no. El señor conductor de una marca de agua embotellada dejó ‘a un ladito’ de la calle su camión y no podíamos seguir. Diez minutos más de tiempo preguntándome si alguna autoridad se diera cuenta de ésto ¿serviría de algo?.

¿Por qué nos cuesta tanto hacer las cosas bien?. Me niego a pensar que necesitamos un ‘ojo’ vigilante que azote con fuego a quien transgrede la ley o que tenemos como ejemplo a quienes hacen lo que quieren con las normas y por ende, nosotros también.

Una vez mi prima, madre de un sobrino precioso, me dijo: “tengo la oportunidd de educar un futuro buen hombre y esposo”. Entonces pensé que quizás sea cuestión generacional poder vivir en orden y ley; pero la verdad es que en cualquier época habrán leyes ignoradas por huevos maleducados.

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