Mentiras que valen la pena

Mi cuenta en Twitter @NoMienta, lejos de ser un mandamiento, se ha convertido en mi depósito de risas, desahogos, información y sobre todo, en un compartir bastante ameno que canaliza opiniones y frustraciones

Compartiendo una mañana con mi comunidad digital, les pregunté si tenían alguna mentira que consideran vale la pena (retomando una canción de Joaquín Sabina) y éste es el resultado:

1. Mentiras ‘piadosas’

Inevitable cuestionarse si existen las mentira piadosas, blancas, mentiritas inofensivas, las que son por hacer un bien y cualquier otra invento más. Mentira es mentira, punto. Lo que podemos cuestionar es la intención. Eso determina el karma que nos tocará pagar (Ese será otro blog)

Estoy leyendo el libro “El Arte de Mentir” del psiquiatra Japonés Kazuo Sakai y desde la introducción se habla de las mentiras ‘convencionales’. Esas que hacemos diariamente para poder sobrevivir como seres sociales.

Entrevistando al Director de Medicina Legal, un psiquiatra forense, comentó que una persona en promedio miente 17 veces al día. Desde el insignificante’¿cómo te va?’ y respondemos con una sonrisa chueca ‘bien’, hasta temas de relevancia.

2. Mentiras infantiles

No lo puedo evitar. Esta respuesta representa de los mejores recuerdos de infancia. Tanto así que le decía ‘Pérez’ a cualquier ratón que pasara por alguna esquina en la casa. Definitivamente de las historias infantiles que valen la pena.

¿Será que las mentiras que nos ayudan a superar miedos valen la pena? ¿Cuántas mentiras hemos dicho a un niño para alargar su infancia lo más posible?

Si, bueno, también hay mentiras que nos infunden miedo para controlarnos desde pequeños…

No soy madre. La mayoría de mis conocidos sí tienen hijos y siempre les pregunto cuántas veces le mintieron a sus hijos ahora. Lograr que un hijo se duerma, tratar que coma sus verduras, evitar que tome objetos ajenos, que aprenda a compartir con sus hermanos… ¿Cuántas mentiras nos lleva? ¿Cuántos cuentos inventamos para formarles imágenes mentales de situaciones que los lleven a ser futuros humanos decentes y útiles para el mundo?

No es crítica, mucho menos si sea algo bueno o malo, sólo pregunto y recuerdo con mucha risa y cariño

3. Mentiras políticas

En verdad siempre estoy a favor de una esperanza. Más aún si se salvan vidas. Es un experimento diferente y muy atrevido el que un Estado negocie con cabecillas de pandillas para dejar de matarse entre ellos y asesinar civiles. Lastimosamente el velo de dudas por la poca transparencia y la eterna negación de las autoridades sobre sus acciones, opaca lo bueno que pueda resultar de ésto. La eterna declaración siempre ha sido negar lo obvio: “no hemos negociado”.

No me voy a meter a analizar gestiones de seguridad de éste u otro gobierno; pero el tema de mentiras políticas es todo un compendio histórico

4. Mentiras por amor

Claro, nos enamoramos y la lógica se va al carajo. Ponemos cara de mantequilla, nos volvemos torpes y andamos como ausentes. Ya no agrego nada, ustedes se acordarán ahorita de alguien que los ha puesto así como para llegar este punto.

“Las mentiras por amor no son mentiras” me decía una amiga, hasta que le pregunté: “¿mientras siguen enamorados o siempre?”

5. Mentiras radiales (ejem…)

Debo decir que el autor del tweet, ha sido locutor de radio… y de los mejores. Esta frase se ha convertido en una muletilla para los que estamos detrás del micrófono y también hemos sido de los oyentes frustrados porque nunca sonó la canción que pedimos.

Les cuento de mi lado: por lo general, suena una canción y el público se acuerda de dos o tres más del mismo artista y esas son las que piden. No en todas las radio se permite programar varias seguidas del mismo artista. Hay un director de programación que casi nunca da permiso salirse de las canciones en lista y casi siempre las que piden al aire -por alguna ley de Murphy radial- no están en programación.

No es excusa para mentir, lo sé. Es mejor avisar que tal canción pedida no se puede o no se tiene; pero eso también lleva un costo de ‘imagen’ al ser radio y no programar las que el público pide… Quizás haré un listado de diez mitos del locutor radial y pasemos a otro tema…

6. Mentiras etílicas

Y bueno, no importa el país donde me lean, sabrán apreciar lo globalizadas que se encuentran estas excusas etílicas.
La primera suele ser para salir de una llamada telefónica que recuerda la hora de llegada o la posibilidad de dormir en el sofá. También se ha usado para convencimiento de una amistad que argumenta falta de tiempo para irse de farra.

La verdad es que nunca entendí por qué hay que mentir para salir con amigos. Se supone que tu pareja también es tu amiga, no?… Sino, ¿para qué están juntos si no pueden divertirse juntos, ni confiar en que el otro se divierta sin ti?

La segunda me atrevería a decir que nunca funciona. Aunque uno ponga cara de vivo, siempre te harán una prueba de alcohol que será la determinante para avalar o desmentir semejante frase gastada y con credibilidad históricamente dudosa

Como sea, vale la pena intentar que un policía te crea con tal de no llamar a alguien pidiendo prestado para la fianza. ¿Verdad que con ésta situación, salir con tu pareja para que te maneje ya no suena tan feo? ¿ajá?

Terminamos con la otra mentira etílica universal:

De las más pronunciadas y menos cumplidas: No lo vuelvo a hacer! Qué ternura…

(Siempre lleven conductor designado por favor. No se arriesguen por gusto. Éste blog también es educativo ;))

7. Mentiras de aficionado deportivo

“Jefe no voy a llegar a trabajar me siento mal (hoy juega la Selecta)” por @MANUELMENA_SV

Hay que tener cojones para mentirle a alguien que ya sabe la verdad. Es probable que tu jefe también esté pensando en alguna mentira deportiva a su propio jefe y poder disfrutar el partido. Sobre todo si es la selección nacional.

En otras culturas cuando hay un juego importante, se da asueto media jornada. Así se evitan empleados frustrados (que igual buscarán el partido por internet), atrasos en el tráfico por el caos cerca del estadio, gasto de gasolina, etc. Sería bueno dejar de tapar el sol con un dedo y oficializar horas libres para ciertos partidos…

8. Mentiras escolares

Voy a publica éste, so pena de caerle mal a los padres que me leen:

“Papá es que al profe le caigo mal, por eso nunca salgo bien en las notas” por @judasEC

Sí es posible. Pasé los cinco años de la universidad soportando al catedrático que no me soportaba. No entraré en detalles; pero cuando un hijo adolescente te diga que le cae mal a alguna autoridad estudiantil, al menos averigüen! Hay que darle el beneficio de la duda.

Éste catedrático que les cuento, era el encargado del control de registro… de inscripción y notas finales! Con el agravante de tener que llevar una materia con él cada ciclo de los 10 en total. Y lástima que no tengo las pruebas físicas (todo el registro era digital) para demostrarlo; pero modificaba las notas y hacía retirar materias según el humor con el que despertaba. En serio. No me hagan esa cara, es cierto!

Y la otra mentira relacionada con estudios:

Debo aceptarlo. Una vez dormida, no me levanto ni con un terremoto escala 7.5 richter. Punto

9. Mentiras de oficina

Retomando las mentiras convencionales para sobrevivir en sociedad:

Aunque son otras mentiras universales y tanto quien las dice como quien las escucha, saben que hay una mentira de por medio, son automáticamente aceptadas. De todos modos, la duda razonable que -efectivamente- puede que un correo se haya ‘perdido en la nube’ o el teléfono inteligente no haya registrado las 89 llamadas perdidas, te permite aceptar semejante mentira como una posibilidad. Eso también aplica como una auto-mentira para no sentirte mal porque no te tomaron importancia… aaaahh las auto-mentiras, otro blog aparte.

10. Mentiras por sobrevivencia

Dejé mi favorita por último:

Claro, no todas las veces se dice por hipocresía. Habrán funcionarios que se agradece tener enfrente y compartir opiniones. Pero no negaré que algunas veces he pronunciado esas palabras suplicando paciencia y templanza de espíritu al universo por compartir micrófonos con un espécimen partidario.

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Una respuesta a “Mentiras que valen la pena

  1. Yo estaba que tomaba notas y notas con la entrevista al Dr de Medicina Legal ja ja jaa. Las mentiras de “estoy bien, gracias” son reales y necesarias, tampoco va andar uno contándole la camándula de problemas al mundo.

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