Yoyos 38D

En la semana previa a las pasadas elecciones de medio término, me tocó entrevistar a varios candidatos a diputados -nuevos y kilometreados- para conocer sus propuestas… de esas refritas.

Pues un día, en un programa, a un par de futuros diputados, les pregunto: “¿les parece que los llevan como candidatos de relleno?” y el invitado masculino realizó un gesto; más bien, un desgesto como yo lo llamo, al ‘rodar’ los ojos hacia atrás y quedar su mirada en blanco.

¿Ya saben a qué desgesto me refiero? a ese que se puede interpretar de mil maneras diferentes y ninguna de ellas es positiva. Correcto.

Hoy que me regresó la imagen mental de sus ojos cayendo por detrás de la frente, me di cuenta que efectivamente me clavé en su actitud porque me cayó mal. Me pareció una falta de respeto como conductora de la entrevista a la cual fue invitado y un intento de desacreditarme al tener que ser entrevistado por alguien 35 años menor y con el agravante de ser mujer

La verdad es que esos 3 minutos de enfado sólo me sirven para pensar en cualquier otro momento similar, que quizás no lo sufrí tanto porque ningún invitado me resultó tan antipático como ese, desde un inicio.

Eso me lleva a preguntarme ¿qué vivimos las mujeres en medios de comunicación? ¿Aparte de serrucharnos el piso y despedazarnos la ropa y la moral entre nosotras? (ese tema lo escribió mi hermana @NadinaRivas en “El odioso machismo”

Más allá de soportar ofrecimientos de todo tipo para obtener equis puesto y dejarnos las uñas largas para sujetarnos a esa plaza si es que la obtuvimos.

Mucho ha costado que una mujer narre partidos (generalmente deportes femeninos), conduzca una entrevista de análisis en horario estelar o simplemente sea respetada por sus opiniones (tomando en cuenta que los medios son tan viciados que las bromas sobre su cuerpo y reputación, siempre estarán presentes); pero ¿por qué las cosas no han cambiado tanto?

¿Por qué seguimos viendo minifaldas que presentan el clima? ¿escotes en coberturas especiales de elecciones? ¿Directores de noticieros que agradecen que la presentadora se haya aumentado el tamaño de busto porque ‘ya somos más atractivos que la competencia’?. La conclusión es: porque nosotras lo permitimos.

Y no digo que las cosas sean buenas o malas, simplemente son. Lo correcto o incorrecto depende de cada uno. Tampoco digo que modificarse el cuerpo sea en detrimento de valores personales. Siempre he pensado que cada uno se hace lo que necesite para sentirse mejor consigo mismo y en nada debe influir el pensar ajeno. Pero de eso a tener que hacerlo, es distinto.

Una amiga, conductora de un programa me dijo que ella no pensaba igual porque lamentablemente, en ésta realidad, debía mantenerse ‘actual’. Le pedí que me describiera ‘actual’ y dijo: joven de rostro, deseable de cuerpo y con un aura de inalcanzable. Para ella, eso es lo que atrae público y la mantiene vigente. “Hay cientos de recién graduadas más flacas y amoldables que yo” concluyó. ¡¿Amoldables?!

A otro colega le pregunto por qué contrató a la más voluptuosa para una sección a las seis de la mañana, si no consideraba que a esa hora hacía mucho frío como para vestirla tan escasa de tela y me explicó que “esa sección era la menos vista y algo tenía que hacer. Además yo pedí que la vistieran sexy, no vulgar”

Hablando con un productor de entretenimiento en un canal de TV me dijo una vez que dejara de quejarme por falta de oportunidades si ya sabía lo que tenía que hacer, aumentarme tres tallas arriba y opinar menos para “verme confibale”

¿Esto va a cambiar alguna vez? No creo.

Los medios de comunicación son cíclicos, tanto en el tipo de talentos como en los errores que se cometen. Cada generación de prensa, radio y TV tienen cada tanto a un director talentoso que administra mal, y la siguiente generación tiene al administrador que lo saca de la crisis pero no tiene mucho talento al aire. Cada uno de ellos arma un grupo de súbditos a quienes les enseña su método personal -de administrar y de ser al aire- y me atrevería a decir con apenas una década de trabajar en radio, que la batuta machista en hombres y mujeres, se hereda sin cuestionar.

Recuerdo entrar a una oficina donde varios colegas platicaban con un médico. Me lo presentan como el doctor Fulanito de Tal experto en cirugía plástica y que de paso me diera un descuento para que me las ponga grandes. La cara del tipo no pudo reflejar más vergüenza ante la sugerencia de los presentes. Recién nos presentaban y ellos tiraban esa broma tan personal. Para aliviar el rojo de su rostro me reí y continué la broma hacia un descuento de lipoescultura. Pero su reacción inmediata nunca la voy a olvidar.

¿Qué tan mal me sentí yo? Eso es lo peor. Me dio igual. No cuestioné lo ocurrido. No puse límites a mis compañeros, no escuché a mi dignidad que desde adentro gritaba que se guardaran sus bromas estúpidas para ellos mismos porque ocurre que soy humana. Siento, no soy impermeable.

¿Dije algo de lo anterior? no en voz alta. El tiempo pasó y lo ocurrido quedó sepultado por la rutina.

Y les confieso que no me siento víctima. La teoría que a nadie le regalan nada puede ser discutida por el nivel de corrupción y compadrazgo en diferentes sectores. Sí luchamos y lo que alcanzamos es porque lo buscamos hasta lograrlo. Pero nos critico, a nosotras mujeres, por dejarnos y peor aún, por pasarle esas costumbres y percepciones a las nuevas generaciones.

Nosotras lo permitimos. Dejamos que nos vendan. Nos acomodamos a lo que ‘la realidad demanda’, a lo que ‘el medio necesita’ y aceptamos los estándares visuales y las bellezas comerciales de moda. Nos defendemos del machismo que tanto criticamos atacando nuestros propios límites y género. Tratamos de diferenciarnos tanto una de otra que terminamos igual. Respetémonos y enseñemos a que nos respeten del tamaño que seamos. Somos yoyos laborales con busto 38D

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4 Respuestas a “Yoyos 38D

  1. Sorry por lo anterior pero no lograba poner comentarios desde hace dias pero ya descubri por que.

    Mira este es una pais consumistay todos lo ven todo como consumo, a mi me han dicho cosas como “no esas noticias no se pasan porque desde el punto de vista del marketing no venden” ven la noticia como un producto y como producto que lo ven lo tratan de “vender” como quien vende gaseosas o cervezas y ya sabemos que en este pais son productos uqe se venden en una forma vulgar y casi asi lo vemos en los medios dentro de poco pondran en bikini a algunas presentadoras, de las cuales algunas tanto “retoque” las hace verce objetivamente cada ves menos atractivas, pero que vamos a esperar de una pais donde aun hay gente de baja moral dirigiendo medios y jovencitas y otros no tanto que estan dispuestas a cualquier cosa con tal de salir en la tele!!

  2. Ivonne,
    Me gusta mucho escucharte por las mañanas tienes, para mi, dos grandes atractivos: el primero, tu espontaneidad, simpatía, jovialidad y buen humor y el segundo tu capacidad intelectual para entrevistar, analizar y aportar en diferentes temas.
    Hace poco que leo tu blog y de igual manera veo en tus líneas las mismas características que escucho a diario.
    Te percibo una mujer con carácter, con sensibilidad humana y con capacidad crítica, y lo último que yo podría imaginar es a Ivonne recurriendo a remedios estéticos para acceder a un puesto de mayor jerarquía o proyección. Pienso que vas por el camino correcto y al ritmo correcto, paso a paso y poco a poco, los resultados rápidos y sin esfuerzo son efímeros.
    Lamentablemente se ha generalizado que “la manera” de lograr “subir” o sobresalir en los trabajos y en las organizaciones es mediante los “favores” o los “atributos” y se pasa por alto la capacidad, la preparación y la competencia profesional. En la otra cara de la moneda estamos los hombres que, también se generaliza, debemos lucir “modelos” en las oficinas en lugar de buscar capacidades……. al final esta idea sale cara y puede costar el puesto. (Que tal si revisamos el caso de la Sra. de Samayoa esposa/hija adoptiva del diputado Samayoa – no hace mucho su cuerpo era menos llamativo y la sonrisa de Samayoa, discreta. Luego figura escultural – sonrisa plena y ahora, moretes, desafuero y menos sonrisas. ¿Interesante verdad?)
    En tu labor periodística te invito a sondear los ambientes de las maquilas y de los call center, nivel económico totalmente diferente al de los medios de comunicación que refieres en este blog pero con prácticas repugnantes hacia las mujeres aprovechándose de sus necesidades o valiéndose de sus paradigmas equivocados respecto a la superación en el lugar de trabajo.
    Saludos y que tengas un buen día

    • jeje gracias Andy. La verdad es que, sin importar el tamaño que tengamos, si son naturales o no, hay situaciones que no deben darse. Y las seguimos permitiendo por el miedo a quedarnos atrás laboralmente o simplemente opinar. Y te lo digo desde mi experiencia, de los jefes que más difícil me han hecho mi carrera, han sido mujeres.

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