¿En qué crees?

¿Cuántas ideas, percepciones, prejuicios y conceptos manejamos cada día?

Salimos de la casa vestidos de algún color que nos hace sentir bien. Con algún dije, medalla, crucita o algo que nos cuelgue del cuello o la mano para sentirnos cuidados. Con fotos en la cartera, en un espejo o en la oficina para acordarnos de los nuestros. Con regaños y consejos de padres y amigos amarrados al alma. Con oraciones en la boca para pedir que todo esté bien.

¿Cómo nos formamos la ‘idea’ de alguien? ¿Cómo decidimos si alguien nos cae bien o mal? ¿de dónde nos salen las reacciones positivas o negativas ante una imagen, una voz, una marca, una canción, un nombre…? ¿Qué nos decían nuestros papás y maestros sobre un tema específico? ¿Ese tema que te apasiona o disgusta, está condicionado por cuál vivencia?

Todo lo que vivimos desde que estamos en el vientre nos condiciona en sensaciones y éstas en reacciones. Lo que escuchamos, con amor o con gritos, lo que vimos, probamos, preguntamos, tocamos, soñamos, imaginamos, suponemos, todo… absolutamente todo lo terminamos relacionando más adelante con otra cosa.

Cuando escuché por primera vez “no hay gente buena o mala, la gente solo es” me costó mucho creer esa frase. Interiorizarla, hacerla mía y luego de 5 años aun me cuesta practicarla. Tenía la convicción que hay gente mala y que a veces hasta nacen malos!… No me voy a meter en la genética de la maldad. Pero sí quiero escribir sobre los condicionamientos que tienen nuestras reacciones ante algo.

“La gente es un gatillo, un disparador que te acciona sonrisas o malestares”. Bueno, con eso comencé a entender que en nuestra vida entran y salen personas que nos van ayudando a pulirnos. Toda la gente que conocemos es por una razón y cuando esa razón se cumple, es cuando se van o el tipo de relación cambia y se acomoda en otra dinámica. Todo el que llega a tu vida es un maestro para aprender algo que te faltaba

Trabajar en medios de comunicación no es fácil, menos para una mujer y con el agravante de ser ‘bicha’ (no hagan esa cara, inicié a mis 20 años en un ambiente difícil). Comencé con un programa de música nacional apoyando a esos peludos de voz ronca que gritan y mueven las greñas en un escenario. Luego desarrollé amistades de todo tipo (si, por si lo anterior no era suficiente), hombres y mujeres, de edad, con toda la malicia política y partidaria de un país en conflicto permanente y escuchando historias de compra de voluntades por todos lados.

Todo pasa por una razón

Desde que estoy en el programa de la mañana, esos conocidos y amistades se han vuelto aun más diversos, con el agregado de estar pendiente 7/24 de las redes sociales. De la radio y mías. Eso fue como poner 2 USB en un solo puerto de entrada. Y me encantó.

Me fascina porque me obliga a andar en todo, a pesar de mi severa atarantez. A tener relación directa con cientos de personas por día y eso me hace sentir útil al sentir que ayudo. Mi mamá me decía “trabajá en lo que te guste para que no lo sintás como trabajo” y eso me hace la radio + redes sociales. Paso chambreando y compartiendo información tanto tiempo que al llegar a casa siento que mi trabajo es lo menos trabajoso del mundo. Con todo y las percepciones.

“La ruta directa al fracaso, es intentar quedar bien con todos” Esa era una de mis convicciones y de las más difíciles de olvidar. Viendo a mi madre ayudar a tanta gente y que se acercaran a saludarla 20 personas al día en cualquier lado y de escucharle decir “hay que ayudar cuando se pueda”, me marcó mucho la idea de tener que hacer lo que fuera para quedar bien con el 100% de mi universo humano. Y no, no es así. “Una debe hacer lo correcto y la reacción del otro no depende de tí” Me dijo mi maestra la primera vez que la conocí.

“La gente tira piedras al árbol que da más frutos” “Claro mamá, es fácil decirlo porque no sos vos la que está expuesta todo el día ante desconocidos que no sabés lo que piensan o harán” -“Cierto hija; pero pensá que aunque te equivoques, si llegaste al corazón de una sola persona en tu vida, ya viviste por una razón”.

Cuando la exposición aumentó por el programa de la mañana, vino acompañada de todo tipo de críticas. “Cada cabeza es un mundo y no tenemos ni idea de cómo se formó ese mundo y quién vive ahí” Fue otra frase de mi maestra para enseñarme a soltar lo que no tiene que ver conmigo. “La reacción de otro -aún en tu contra- no te pertenece”

Pero ¿cómo asegurarnos que admiramos a la gente que se lo merece?

“Cada vez que habla, canta, grita, se ríe o lo que sea, me pone eriza de lo mal que me cae” Ha sido una de mis frases negativas favoritas. Lo es porque al descubrir de quién venía y el contexto en que lo dijo, entendí que hasta la libertad tiene límites. Esos límites que vienen de recuerdos, asociaciones, malas experiencias, miedos internos, miedos aprendidos, dolores pasados, rostros y nombres que relacionamos con otra cosa y un abanico de posibilidades que nos limitan o desbocan las acciones. Nosotros mismos nos limitamos la existencia y el compartir.

“Para bien y para mal, el salvadoreño tiene memoria corta. Nadie se acuerda de donde vienen los que se fueron ni saben porqué se fueron. Pero nada se oculta entre cielo y tierra” Era lo que más me repetían. Y con esa paciencia he ido escuchando rumores de cada colega y ex compañero de radio, tv, prensa y otros. Lo que ocultaron, a quien le robaron, lo que compraron, lo que sí les ha costado, los hijos olvidados, las amantes calladas, las empresas fantasma, el dinero lavado, los intereses traicionados, las alianzas convenientes y los bien portados. ¿Quién puede tirar la primera piedra? y lo más importante ¿cuántos rumores repetimos como lección sin molestarnos en confirmar?

Cuando me preguntan mi momento favorito en 10 años de hacer radio. Invariablemente recuerdo estar en mi programa a las 11 am cuando cae una llamada pidiendo ayuda para encontrar a un abuelo perdido. Adulto mayor con alzheimer que salió de su casa sin que nadie lo viera. Con la descripción del abuelo al aire, toda el área metropolitana de San Salvador se movilizó con llamadas en vivo para compartir información durante 45 minutos hasta que lo encontramos. De la zona de la Escalón, había llegado en bus (por caridad) hasta el Hermano Lejano. Un taxista llamó para decir que se quedaría con él hasta que llegara su familia… recuperamos al abuelo que al día siguiente me trajo pastel.

Con todo lo anterior, he ido aprendiendo que es mejor no joder a nadie porque todo se devuelve y -lo que más me cuesta- tener confianza en la justa paga del Universo

¿Qué haces para luchar contra tus prejuicios? ¿Podrías pagar el equivalente de lo que has hecho?

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4 Respuestas a “¿En qué crees?

  1. Aww, el abuelo perdido. He vuelto a llorar al leer, como lloré en el momento en que dijiste al aire que ya lo habían encontrado. Lo recuerdo como que fue ayer.
    ” si llegaste al corazón de una sola persona en tu vida, ya viviste por una razón”. Pues de este lado has vivido por 3 razones, porque ya sabés que te queremos bien.
    Yo he oído comentarios de gente que va en tu contra, pero como no somos monedita de oro para caerle bien a todo el mundo, menos mal que hay libertad de expresión y nosotros te seguimos escuchando.
    Me encanta el twitter porque conozco a la gente por sus pensamientos (los que escribe) sin tener una imagen física de ellas, así se genera menos prejuicios siento yo, si no sabemos la edad, la procedencia, la apariencia, únicamente querer o no querer a la gente por su interior.

  2. Para los prejuicios, he aprendido por medio de contactar personas, las diferentes maneras de crear o botar prejuicios.
    luego de muchas experiencias (y a trevez de los años) de desarrolla cierto tacto mental!!
    Algo muy importante y que me ha ayudado mucho, es conocer y aprender del mundo y sus diferentes culturas, ahora me preocupo cuando algo no lo entiendo, y empiezo a buscar información, para que no me formen un prejuicio colectivo con los chambres o las intenciones de otras personas.
    Es dificil abarcar todo el conocimento y contactar con todo el mundo, pero….

    ahi estamos haciendo la luchita diaria!!

  3. Siempre tocas temas que aguzan nuestro entendimiento me párese que enfocas el tema de una manera muy interesante pero quiero agregar que la forma como actúas es la forma como se te revierte o recompensa aunque nos cuesta entenderlo estamos sujetos al eterno movimiento y como en todo el universo nuestras acciones , pensamientos y sentimientos son energía en esencia nada se queda sin movimiento si tus acciones son positivas tus reacciones serán positivas la ley de la causa y efecto es universal puedes verlo en microcosmos de ti misma toda suerte de cosas pasan por ti positivas y negativas que se generan en el interior de nuestra psique cuando una persona nos cae mal sin saber por que es por que su forma de ser no esta de acorde a la nuestra o porque vemos en el defecto de el otros nuestros propios defectos

  4. muy bueno, la verdad es que cuando una habla de más, “mueren” 3 persona. Dañas a la persona de la cual estas hablando, dañas a la personas que esta escuchando y se daña la persona misma que lo dice. Tenemos mucho que aprender y lo peor es que todos creemos que somos maestros y consideramos a los demás como alumnos, cuando es todo lo contrario, somos alumnos y los demás nuestros maestros. Lo bonito es que en medio de todo esto, DIOS no nos trata como nos merecemos, es deicr mal, sino que siempre nos tratará bien, pues su amor es insondable. Aprendamos de Él y paguemos bien por mal, ya verán los resultados.

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